
Hola, soy Anna Maria Serra Salvat
Psicopedagoga (col 02341) y Psicóloga (col 34965). Experta en familiar, sistémica, crianza, trauma y brainspotting. Intervenciones infantiles y familiares. Intervenciones en centros e instituciones.
Directora del proyecto Crecemos Contigo y del programa madreparental Crecer en Familia.
Formadora y supervisora de terapeutas, docentes y organizaciones.
Con 35 años de experiencia en el mundo educativo privado y público, con toda mi formación y con mi propia experiencia de vida…
Acompaño a personas, equipos e instituciones a conseguir bienestar y abundancia.
MI HISTORIA
Tuve un hermano mayor con altas capacidades y un hermano gemelo con un TDAH de libro. Así que, en mi familia de origen, ya no fue fácil. Por eso creo que siempre me he sentido motivada para entender a los niños y facilitar la armonía familiar. Quizás por eso también tengo dos hijos maravillosos que han sido mis maestros y también, de joven, me decidí a estudiar para ser maestra.
Siempre he tenido una gran curiosidad y motivación para aprender e investigar en educación, de tal manera que en 1997 gané un premio a la innovación educativa en el aprendizaje de lenguas extranjeras que me dio el Departamento de Educación embarazada ya de mi primer hijo. En esos años aprendí que para que los niños aprendan de verdad necesitan estar en calma y motivados. Así que me interesó siempre también la psicología.
Yo no sabía aún que, aunque he realizado múltiples formaciones, mis hijos serían los que realmente me facilitarían un máster en todo eso….
Así que mientras trabajaba en educación, yo deseaba con locura formar una familia y criar a mis hijos de manera sana, libre, respetuosa y correcta.
Sobre todo, que lo que a mí me había faltado de niña, que no les faltara a mis hijos.
Y tuve 2 hijos. El pequeño nació con una grave discapacidad y eso fue muy difícil para todos. El mayor era extremadamente inteligente, llamémosle de espíritu libre y con una frustración enorme. Explotaba por cualquier cosa, no hacía caso y cada vez era más difícil con él.
Con dos hijos que se llevaban un año y medio, yo miraba las otras supermamás que llegaban a todo. Y con llegar a todo quiero decir mamas de niños perfectos, listos, obedientes, contentos, con actividades extras para hacerlos más inteligentes, con trabajos estupendos, comida sana, casa ordenada y marido ideal o al menos eso era lo que mostraban.
Y luego estaba yo, que me levantaba a las 7, con mis dos hijos, el peque que necesitaba más cuidados y otro que estallaba por nada. Por mucho que corría nunca me daba tiempo con todo lo que tenía que hacer. Con un trabajo agotador, un marido con el que reñía por cualquier cosa, yo hacía lo que sabía y podía. Intentaba reconducir las emociones de mi hijo mayor y atender al pequeño, pero cada vez me sentía más sobrecargada e impotente.
El pequeño demandaba tanta atención que el estrés y el cansancio no me dejaban respirar.
Cuando tenían que hacerle intervenciones médicas o se ahogaba nos asustábamos enormemente y yo no sabía cómo gestionar esas situaciones tan difíciles en mí misma para poder ayudarlo a él y a mi hijo mayor a vivir en esa situación…
El mayor, a pesar de su rebeldía y a veces prepotencia, su autoestima estaba por los suelos y sus inseguridades hicieron incluso que dejara de dibujar, hacer deporte o sacarse sus estudios. Yo no sabía cómo hacer que no se sintiera tan inseguro y miserable…
Recuerdo a veces con una paciencia absoluta intentar hacer que se calmara y reflexionara. Le hablaba con cariño, pero nada servía y acabábamos todos gritando y de muy mal humor. Por más que intentaba que en la familia hubiera armonía y paz en un momento u otro las cosas estallaban. El cansancio y el estrés de la situación no ayudaban a cambiar esa dinámica. Así que el problema lejos de mejorar fue empeorando.
Sabía que tenía un problema muy serio; no podía hacer que mi hijo mayor aprendiera a gestionar sus emociones, ni que obedeciera ni que se comportara… y yo no podía más…
Yo soñaba en ir a vivir a Inglaterra durante un curso para formarme y que mi hijo aprendiera el idioma, pero como no soportaba los cambios, la verdad, no me atrevía.
Y yo seguía perdiendo los nervios con su actitud rígida y rebelde, hasta que empezó a estar menos rebelde y muy triste. Una psiquiatra infantil le diagnosticó depresión y principio de conductas compulsivas. Necesitaba medicación. Y mi mundo se vino abajo.
¿Cómo podíamos haber llegado hasta ese punto?
¡Madre mía! ¡Me sentí tan culpable y tan asustada!
Y Me negué a darle nada y a aceptar un trastorno.
Tenía que haber otra manera de ayudarle.
La psiquiatra me dijo que la situación era muy seria y me dio dos meses para que mejorara y si no, le tendría que medicar…
Pero yo seguía pensando que era solamente un niño…
¿Qué habíamos hecho mal o no tenía remedio?
Así que, ante la gravedad, empecé a tomar consciencia de lo que yo necesitaba para gestionar la situación.
En una formación de una semana en Mexico con Bert Hellinguer, el creador de las constelaciones familiares, empecé a entender como nuestro inconsciente y la historia de nuestros ancestros pueden llegar a influir en todo lo que hacemos sin darnos cuenta.
Realicé un proceso personal que hoy en día, continua imparable. Encontré calma, gestioné el tiempo y encontré información.
Afortunadamente, con mi experiencia con niños, mi intuición, la formación adecuada y mi propio desarrollo personal, encontré lo que buscaba y empecé a ponerlo en práctica.
Y en unos meses las cosas comenzaron a cambiar…
Hasta la psiquiatra después de 3 meses me indicó que no le hacía falta medicación…
¡¡¡Fue, lo mejor que pude oír en años!!!!
Y ese verano viajamos a Disney Paris y lo disfrutamos enormemente.
Y además al cabo de unos años nos atrevimos a vivir un año entero en Inglaterra y allí cursó sexto de primaria.
La mejora en la familia ya era imparable.
Conseguimos que nuestra estancia en el extranjero fuera una de las vivencias más extraordinarias que tuvimos en familia.
Reducimos las frustraciones y la rigidez. Su actitud, autoestima y seguridad fue mejorando.
Las mañanas eran tranquilas, colaboraba en casa y empezó a tener más amigos, menos conflictos y a disfrutar de las cosas cotidianas en familia.
Aprendí a escucharme y regularme para ayudarle a corregularse conmigo.
Los momentos difíciles en familia, que siempre los hay, eran oportunidades para estar más unidos.
Aprendí a escuchar para que mi hijo me contara todo y a hablarle de manera que la comunicación nos conectó y nuestro vínculo empezó a ser fluido…
Aprendí alternativas a los castigos y a poner límites con amor.
Su adolescencia, que temíamos mucho, fue de lo más normal.
Mi hijo pequeño cada día estaba más conectado con la alegría de vivir y
disfrutar. Percibía esa armonía y felicidad de la que todos nos contagiamos.
Por fin tenía, no la familia que me había imaginado, pero sí la que siempre había soñado.
Hoy en día mi hijo mayor tiene 27 años, hace unos tres años que se independizó y es una persona maravillosa, responsable e ilusionada con su vida. Se graduó con éxito en telecomunicaciones con doble titulación, tiene amigos, un buen trabajo y una pareja desde hace 8 años.
Mi hijo pequeño tiene 25 años y aunque está delicado de salud, es muy feliz. Allá donde va es el rey.
Ha sido mi maestro en procesar duelos, en alegría, en presencia, en aprender a escucharme a mí misma y darme lo que necesito y en corregulación de nuestros sistemas nerviosos.
No entiende, pues tiene una discapacidad del 90%, pero siente.
Lo más maravilloso de ser madre con él es que me siento capaz de ayudarle a permanecer en calma, incluso en momentos muy difíciles.

En mi experiencia como maestra también me di cuenta de que había un problema no resuelto en las aulas.
Un fallo básico en la educación….
La educación emocional y la regulación de los trastornos conductuales en niños difíciles.
Así que seguí dedicándome a investigar y formarme también en eso.
Y continué aplicando mi conocimiento en la escuela y con mi familia trabajando las emociones, la comunicación, la autorregulación y la corregulación.
¿CÓMO CONSEGUÍ ESOS CAMBIOS ESTABLES Y PERMANENTES?
A pesar de hacer cambios muy rápidos en mi familia, me pasé años indagando sobre todo tipo de educación respetuosa, disciplina positiva, constelaciones familiares, neurociencia, método Montessori…
Gasté más de 30.000 euros en distintas formaciones, talleres, grados de Psicopedagogía, Psicología Sistémica, integración de trauma, infantil y transgeneracional, Brainspotting, mindfulness…
ASÍ QUE SI ERES ALGUIEN…
- Que quiere mejorar como persona, encontrar el sentido a la vida, su propósito y ser feliz.
- Que valora a su familia por encima de todo.
- Que tienes hij@s y no sabes qué puedes hacer para esos momentos difíciles y te preocupa que vaya a peor y sobre todo que entren en su adolescencia así.
- O tienes hij@s preadolescentes y te das cuenta de que no van bien y francamente te preocupa no hacer lo correcto para ell@s.
- Que sabes que la teoría es muy bonita, pero la práctica es otra cosa.
- Que no quieres tirar la toalla y estás dispuesto a invertir tiempo, esfuerzo y recursos para tener esa familia que siempre has deseado.
Con mi experiencia educativa, mi propia experiencia y mi formación, he creado mi propia formación sistémica para adultos que quieran mejorar en todos los ámbitos de su vida. Y también mi propio método de crianza con el programa Crecer en familia, con el cual las familias consiguen logros en poco tiempo.
Desde que me especialicé en psicología familiar, neurociencia, trauma, psicología sistémica y niños, he ayudado a más de 100 familias que han conseguido mejoras individuales y familiares.
Incluso hace 6 años, decidí dejar mi trabajo de funcionaria de carrera en educación, para dedicarme plenamente a lo que más me motiva; que las familias recuperen su armonía y sientan las bases del éxito en sus criaturas con mi programa madre parental y mi formación sistémica.
Hace dos años podía haberme jubilado como funcionaria, pero he decidido seguir con lo que me llena y motiva; acompañar a las personas y familias a liberarse del sufrimiento y tener una vida más plena.
He estado 35 años acompañando a niños y sus familias en entornos educativos y ahora me dedico a mis programas de formación para adultos, de crianza y a terapia familiar e infantil. También imparto charlas, hago supervisión a terapeutas, docentes, participo como ponente en congresos y radio… y acompaño a familias a encontrar soluciones….